Close

Septiembre 7, 2018

Visitamos Medellín una ciudad inclusiva e inteligente

Panal participó de una comitiva argentina de intendentes, funcionarios de gobiernos locales y diputados nacionales de distintas provincias del país y diversos espacios políticos que viajaron a Medellín para aprender del proceso de profunda transformación social que logró la ciudad en los últimos 15 años.

La ciudad de Medellín paso de ser la más peligrosa del mundo a principios del 2000, sufría una tasa de homicidios mayor a 300 por cada 100.000 habitantes, dominada por redes narco criminales, con 282.000 personas en pobreza extrema, a ser un faro de la innovación en gestión pública y modelos de inclusión social para el resto de los gobiernos latinoamericanos.


Tuvimos la oportunidad de reunirnos con el alcalde Federico Gutiérrez, con la Secretaria de Movilidad Sustentable, Secretaria de Seguridad, Empresa Pública de Medellín, Sistema de Movilidad Metroplus, Ruta N, con universidades y otras instituciones que son parte del ecosistema innovador de la ciudad.

Pudimos evidenciar como Medellín combatió el delito, el narcotráfico y la exclusión a través del Urbanismo Social, acercando la cultura y la educación a las áreas marginales de la ciudad, esto trajo dignidad a los vecinos y recuperación de su autoestima.

El urbanismo social es un concepto que reúne una diversas acciones: incluir ciudadanos con procesos de Participación Ciudadana para decidir y priorizar cuales son los problemas, un estado que intervenga en los lugares socialmente más complejos, instalación de espacios públicos modernos y de calidad dotados de equipamiento y contenido -arte, deporte, cultura, informática, educación, etc.- y que esto impacte positivamente posibilitando que los ciudadanos se apropien de estos nuevos espacios que reflejen su identidad y dignifiquen al barrio de manera innovadora.

Una de las transformaciones más significativas fueron las políticas de Movilidad Sustentable. Los sistemas de movilidad inteligente que conviven en Medellín están orientados a integrar las áreas marginales de la ciudad, descongestionar el tráfico, priorizar sistemas no motorizados y hacia el futuro, volcarse hacia transporte eléctrico. Esto es otra forma de generar equidad y oportunidades de desarrollo personal para los ciudadanos.

Uno de los mayores aprendizajes del viaje fue que los proyectos estructurales de la ciudad se construyeron articulando entre todos los sectores, con una efectiva participación ciudadana que se apropia de los proyectos y se conservan más allá de los cambios de gobierno con una mirada a largo plazo y de continuidad.

Pudimos evidenciar que la justicia social llega a través de gobiernos que planifiquen, que logren salir de las urgencias, que conduzcan los procesos de integración escuchando a sus ciudadanos pero con la mirada puesta en el futuro.