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Noviembre 10, 2019

EL SISTEMA PASSIVHAUS Y LA IMPORTANCIA DE REDUCIR EL CONSUMO ENERGÉTICO

El mundo actual se encuentra con un gran conflicto: Usamos más recursos naturales de los que disponemos. Si no se realiza un cambio radical, se estima que para el año 2050 necesitaríamos los recursos de 3 planetas tierra para cubrir el consumo total.

Si bien este es un conflicto que nos incumbe a todos, el 35% del consumo energético corresponde a los edificios de viviendas, y el 18% a los edificios no domésticos. Esto significa que más del 50% del consumo energético total del plante proviene del consumo de los edificios, como lo son la calefacción, la refrigeración, la iluminación, etc.

Con esto en mente, varios países están comenzando a incorporar en sus códigos de edificación normativas para que las nuevas construcciones se realicen con un nivel mínimo de eficiencia energética.
A fines de los años ’80, de la mano de los profesores Bo Adamson y Wolfgang Feist, se crea el sistema Passivhaus (casa pasiva), que consta de un conjunto de estrategias para lograr una alta eficiencia energética, sin dejar de lado el confort interior. Esto no es una marca comercial, como algunos creen, sino que es un concepto de construcción.

Este sistema fue evolucionando y hoy en día es uno de los estándares que se manejan en muchos países, sobre todo, pero no exclusivamente, en las regiones de Europa. El objetivo principal de construir con este tipo de criterios es obtener edificios con un consumo energético muy bajo, pero manteniendo niveles de confort interior elevados.

Estos conceptos son, por ejemplo, el aprovechamiento de la incidencia solar en invierno, para introducir calor en la vivienda, pero minimizando la misma en las épocas de verano; una construcción con muy buena aislación térmica y hermeticidad que permite conservar dentro de la vivienda el calor absorbido en las épocas de bajas temperaturas, pero a su vez permite disiparlo en las épocas de verano; un sistema de ventilación con filtros, que garantiza la renovación necesaria de aire con un consumo mínimo de energía.

Implementando las estrategias más adecuadas para el emplazamiento del edificio que estemos construyendo, se puede llegar a generar un ahorro del 70% de los consumos energéticos, e incluso más todavía en algunos casos.

Además, se pueden incorporar a los edificios sistemas de captación de energías renovables, como lo son los paneles de captación de energía solar, tanto térmica como eléctrica; sistemas de recolección de aguas de lluvia o sistemas de captación de energía geotérmica, entre otros, para que la poca energía necesaria para el buen funcionamiento de la vivienda ni siquiera provenga de combustibles fósiles no renovables, sino que provenga de fuentes de energía renovables.

Si bien este es un sistema que se creó originalmente para zonas de bajas temperaturas, hay diferentes estrategias para utilizar en todos los tipos de climas, desde las zonas árticas hasta las zonas tropicales.
De esta manera, implementando las estrategias más adecuadas para el emplazamiento del edificio que estemos construyendo, se puede llegar a generar un ahorro del 70% de los consumos energéticos, e incluso más todavía en algunos casos.

El objetivo actual entonces es lograr que todas las nuevas edificaciones se construyan con una alta eficiencia energética. Dentro de los países europeos ya se plantearon los objetivos a seguir, dentro de la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios 2010/31/EC, para realizar los llamados edificios de consumo de energía casi nulo (Near Zero Energy Buildings).
Ahora solo queda por ver qué países se sumarán a este proyecto de necesidad mundial, para lograr una mejora tan necesaria en el planeta de reducir los consumos de energía y emisiones, para así poder dejar a las generaciones futuras buen lugar donde vivir.

Autora: Arq. Sibila Niborski