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Mayo 9, 2020

EL FENÓMENO DE LOS BALCONES

Por Sibila Niborski – Arquitecta UBA

 

Si bien el uso de los balcones fue variado a lo largo del tiempo, éstos son parte de la arquitectura de las ciudades desde la antigüedad. Desde su utilización en los países de Sudamérica, como estrategia para mostrarse desde el balcón, como medio de coqueteo (llamado “balconear”), hasta la utilización en las antiguas ciudades de Europa para tener las mejores vistas, tanto de los desfiles de carnavales como de las procesiones de todo tipo. Ya sea para observar, o ser observado, los balcones siempre fueron utilizados en situaciones muy puntuales.

Con el paso del tiempo y con el cambio de las ciudades, que pasaron de tener casi exclusivamente sucesiones de grandes casas a estar principalmente compuestas por construcciones de edificios, donde las personas ya no cuentan en su hogar con un espacio de jardín, sino que pasan a vivir en departamentos, el uso de los balcones fue mutando, pasando a ser un espacio codiciado por la gente y muy utilizado, sobre todo en épocas de buen clima.

El balcón, cuando uno vive en un departamento, pasa a ser el único lugar de la casa de esparcimiento al aire libre. Se lo convierte en un espacio de uso cotidiano, se le colocan mesas y sillas, plantas, se lo adorna y se lo adapta para ser un lugar de encuentro y disfrute, tanto de forma individual como grupal.

Cuando uno debe mudarse y comienza la búsqueda de un nuevo sitio para vivir, para muchas personas es determinante si el departamento posee o no balcón, para decidirse o no por ese lugar. Los balcones, en la situación actual que se esta viviendo en casi todos los países del mundo, están tomando un nuevo protagonismo. El confinamiento que viven la mayoría de las personas en esta época, está llevando a una nueva valoración de estos espacios: el balcón es el único lugar donde uno puede salir a disfrutar al aire libre (si no tiene la ventaja de vivir en una casa con jardín)

En muchas ciudades los balcones pasaron a ser los protagonistas de la vida cotidiana, como locación de los videos de las redes sociales, como escenario para conciertos en vivo y a su vez como palcos de teatros para los vecinos afortunados de contar con músicos en su cuadra. Pasaron a ser el espacio de conversaciones a distancia, de discusiones, salones de clases de gimnasia, escenarios perfectos para challenges; en fin, pasaron a ser el principal espacio de sociabilización.

El confinamiento que viven la mayoría de las personas en esta época, está llevando a una nueva valoración de estos espacios: el balcón es el único lugar donde uno puede salir a disfrutar al aire libre

El balcón deja de ser una simple proyección exterior de la vivienda, y pasa a ser el elemento conector de las personas, la herramienta fundamental para estar más cerca del prójimo, para compartir un momento, una canción, unas palabras de apoyo.

¿Podremos mantener esta actitud cuando la vida vuelva a “la normalidad”? ¿Seguiremos compartiendo estos momentos cuando ya no sean la única opción para compartir con el otro? Todo esto se verá en un futuro, pero lo que no se puede negar, es que los balcones, una vez más, se resignificaron e reinventaron, y pasaron a ser el centro de la vida cotidiana de muchas personas y en muchos casos, el centro de la vivienda.