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Agosto 25, 2016

EL AGUA COMO VALOR AGREGADO PARA LAS CIUDADES

AGUA: RECURSO ESTRATÉGICO PARA LAS CIUDADES

A partir del siglo XXI, comienza a observarse un significativo traslado del rol de conducción de la actividad económica del Estado-Nación y su administración central a los gobiernos locales. Los municipios, como tercer nivel de gobierno, son actores indispensables para pensar el desarrollo de un país. En este sentido, se consolida una inminente necesidad por parte de las ciudades de identificar su aspecto competitivo y explotarlo en virtud de fortalecer sus economías como motor del país.

A la hora de planificar las ciudades, el diseño urbano y la extensión de la mancha urbana, o las densidades poblacionales, la movilidad, la infraestructura necesaria, etc. el agua surge como un recurso vertebral sobre el que giran un sinnúmero de interrogantes. ¿A qué altura están las napas? ¿esta zona es anegable? ¿existe riesgo de estrés hídrico con estos niveles de población? ¿los desagües pluviales están coordinados con el resto de la infraestructura? ¿es seguro el abastecimiento hídrico en estas condiciones ambientales? ¿cómo interconectar este nuevo barrio a la red troncal de desagües cloacales? son algunas de las cuestiones que atraviesan la construcción de las ciudades.

Las ciudades del agua son las protagonistas del siglo que transitamos. Es necesario repensar al agua como una atracción para recursos económicos, futuras inversiones y como disparador para el turismo. El redescubrimiento y revalorización del agua como factor productivo, se consolida a nivel mundial para otorgarle valor agregado a los conglomerados urbanos.

Se torna necesario repensar el rol de las ciudades y su dinámica a partir del agua en sus diferentes formas para entenderla como disparador de ventajas comparativas y como un eje insoslayable en la gestión de las ciudades. Ya sea por el aprovechamiento de sus márgenes sobre el agua –como lo son las ciudades balnearias o colindantes con ríos–, como por sus recursos subterráneos provenientes de los acuíferos, así como también por las termas para la explotación turística o bien por el transporte en ciudades con ríos o portuarias, entre otros ejemplos.

En sus distintos estados, toda ciudad guarda una íntima relación con el agua: las virtudes que brinda la cercanía al recurso así como la existencia de cuencas hídricas dentro de la ciudad.

La cuenca es la unidad básica para la planificación urbana, y resulta útil identificar los elementos que representan ventajas que harán posible hacer la diferencia en términos de gestión. En las ciudades habitan las cuencas, entender sus dinámicas, implica anticiparse a sus reacciones.

En el contexto internacional, a la hora de innovar en la gestión municipal, existe una tendencia a revalorizar y rediseñar la dimensión estratégica del desarrollo urbano a partir del redescubrimiento del área afectada por el recurso hídrico. Este proceso es denominado por varios exponentes como water renaissance, y consiste en la recalificación y revitalización del agua como motor económico de la dinámica urbana. Nuestras ciudades deben acoplarse a la corriente internacional que determina al agua como un atributo natural con inconmensurables ventajas para las ciudades.

Gestionar eficientemente el recurso estratégico agua, es no sólo un desafío del presente, sino también que, sobre el éxito de esta iniciativa, se va a estructurar la calidad de vida futura de la ciudad que pensemos.