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Septiembre 24, 2020

Ejemplos de urbanismo táctico. ¿Cómo podemos intervenir las ciudades para hacerle frente a la ola de contagios de COVID-19?

Por Pablo Sanyán    

Mucho se ha hablado del espacio público y su obligada transformación a raíz de la crisis sanitaria causada por la altísima contagiosidad del virus SARS-CoV-2 conocido coloquialmente como COVID-19 o simplemente coronavirus. Notamos que las planificaciones urbanas han sido diseñadas durante todo el siglo XX, para que en los espacios públicos se facilite la aglomeración de gente. Sea por un sentido comercial, económico, administrativo o simplemente social, vemos que en las grandes ciudades los espacios públicos están en esencia pensados para congregar la mayor cantidad de gente posible: Centros y avenidas comerciales, calles principales, transportes públicos masivos, y núcleos administrativos centralizados han sido moneda corriente en la mayoría de las ciudades del planeta. Desandar ese camino y planificar urbanamente en un sentido prácticamente inverso supone un desafío para el las ciudades en todo el mundo.

Por eso, luego de nuestro artículo Cooperación para repensar las ciudades”,  queremos en esta ocasión, traerles ejemplos prácticos de urbanismo táctico para aminorar la velocidad de contagios del COVID-19 en un contexto en donde parece difícil echar atrás las disposiciones aperturistas en nuestro país y en el mundo entero. Utilizaremos para este menester casos de ciudades de distintas latitudes, y trataremos de acompañarlo con material gráfico en la medida de lo posible.

En primer lugar, queremos que se ponga el foco en el eje comunicacional de la pandemia. Para eso no se puede perder de vista una batería de recomendaciones generales, que en menor o mayor medida todas las ciudades del mundo adoptaron de forma intensiva durante estos meses de lock-down:

  • Desalentar el uso de espacio y transporte público por parte de casos confirmados o sospechosos de COVID-19
  • Promover el distanciamiento social de 2 metros
  • Expandir espacios públicos
  • Fomentar la actividad física por parte de la ciudadanía
  • Restringir el acceso al espacio público en caso de que sea imposible respetar el distanciamiento.
  • Informar de forma concisa y clara, mediante campañas de prevención y control personal de las nuevas dispocisiones de distanciamiento y los cambios acordados.

Es de público conocimiento que la mayoría de las ciudades del mundo (y sobre todo las grandes ciudades), con sus propias particularidades han adoptado este tipo de medidas para mitigar los efectos sanitarios de la pandemia. En nuestro país, se estableció la prohibición de viajar parados en colectivos y de subir la menor cantidad de pasajeros posible. Tal es el caso de la ciudad de Córdoba, que desde el principio de la pandemia, habilitó veinte asientos para pasajeros.

Un colectivo en la ciudad de Córdoba, apenas ocupa sus asientos dejando liberados los cercanos al chofer.

 

En segundo lugar, en lo que respecta a la materia concerniente al urbanismo táctico, la proliferación de ciclovías y bicisendas, es una de las medidas que ojalá hayan llegado para quedarse. Muchas de las ciudades más grandes e importantes del mundo le han quitado espacio a los automóviles particulares para fomentar la movilidad no contaminante como las bicicletas o los nuevos scooters eléctricos. Buenos Aires es un caso testigo de ello. Las nuevas ciclovías en avenida Córdoba y Corrientes dan cuenta de la intención municipal de promover el uso de bicicletas y vehículos no motorizados que alivien la carga de tráfico urbano, muy densa previo a la pandemia y que con la restricción del uso de transporte público puede incluso empeorar. La particularidad de estas dos nuevas ciclovías es que se dan en dos avenidas, de las más emblemáticas y con peor congestión de tránsito de la ciudad, y que ambas tienen un solo sentido de circulación, una en sentido contrario de la otra.

          

Planificación en el mapa de la ciudad de las nuevas ciclovías de Avenida Córdoba y Avenida Corrientes.

Seguidamente, para acompañar este tipo de intervenciones de urbanismo táctico, recomendamos también poner en práctica los siguientes preceptos que serán importantes para optimizar el resultado.

  • Ampliar la anchura, la longitud y la conectividad de las veredas y carriles de bicicletas y vehículos no motorizados para apoyar el distanciamiento físico y la seguridad vial.
  • Aumentar en tamaño y cantidad las zonas de estacionamiento para bicicletas
  • Incrementar la cantidad de bicicleteros públicos.
  • Crear o expandir la red de bicicletas públicas municipales.
  • Realizar campañas para informar sobre la obligatoriedad del uso de casco y el respeto a las normas de tránsito andando en bici.
  • Expandir las ciclovías cerca de plazas y parques públicos para quitarle presión de aglomeración en estos lugares.

Son muchas las ciudades que incrementaron exponencialmente sus carriles únicos para bicicletas durante la pandemia del COVID-19. Buenos Aires, como ya vimos, es una de ellas. Tal vez el caso más paradigmático sea el caso de Barcelona, en donde el parate por el coronavirus le otorgó la posibilidad de ampliar su red de ciclovías. No se necesitó mucho presupuesto, ni obras de infraestructura prolongadas: simplemente con pintura y señales de tránsito de muy bajo costo, se logró ganar espacio para ciclistas en detrimento del automovil particular, contaminante y tosco para moverse en la ciudad. París es la ciudad en donde mayor impacto ha tenido este tipo de intervención: Sumó más de 650 kilómetros de ciclovías, seguido por Lima (más de 300) y Nueva York (64)

        

Calles intervenidas tácticamente en Barcelona. Abajo, abastecimiento completo de la red de bicicletas compartidas municipales. Fuente: Bloomberg

 

Ahora bien, del mismo modo se pueden pensar en adaptar vias de circulación que anteriormente estaban reservadas -cuándo no- para automóviles particulares, y convertirla en carriles para peatones sobre todo en veredas angostas donde sea dificultoso mantener la distancia de 2 metros. O en consonancia con esta idea, directamente se puede pensar en la peatonalización de calles, lisa y llanamente. En Buenos Aires, se viene realizando en muchas calles y avenidas.  Así como también se viene gestando lo mismo en la ciudad de Monterrey, y en muchas otras más a lo largo y ancho del planeta.

 

    

Intervención urbana táctica en Monterrey, México. Peatonalización de calles.

En adición, podemos encontrar como tercera intervención de urbanismo táctico, la adaptación de parques y plazas públicas que puedan servir para descomprimir la circulación de gente siempre y cuándo sea posible guardar distanciamiento social. La señalización en el piso o pasto con grandes círculos que logren hacer respetar la distancia entre grupos es uno de los principales activos de urbanismo táctico de bajo costo que hemos visto aflorar durante la pandemia. En Argentina, la ciudad pionera en implementarlo fue la ciudad de Rosario, inspirados en la experiencia de Nueva York y Los Ángeles.

Para esta intervención, es necesario atender algunas cuestiones para que sea efectiva y no promueva el contagio por cercanía.

  • Señalizar en el suelo la distancia entre grupos y entre personas.
  • Expandir espacios públicos que sean pequeños.
  • Establecer horarios para la población de riesgo
  • Incrementar la cantidad de zonas de estacionamiento de bicicletas y scooters 
  • Obligatoriedad de una o dos estaciones de la red de bicicletas públicas por plaza. Cuánto más grande sea, más estaciones.
  • Escalonar las visitas mediante franjas de horarios.

Rosario, intervención táctica en un parque público señalizando los lugares disponibles para ocupar.

 

El espacio público no es lo único que debemos adaptar para poder aprovecharlo y al mismo tiempo hacerle frente a la crisis del COVID-19. Simultáneamente, debemos pensar en una adaptación también del transporte público, para reducir la tasa de contagios en uno de los principales focos de la misma. Esto nos lleva a nuestra cuarta intervención de urbanismo táctico, en donde nos parece importante señalar las siguientes opciones de intervencion:

  • Aplicar protocolos de limpieza estrictos y de ventilación eficiente en vehículos y estaciones
  • Permitir que se pueda subir a los colectivos por la puerta de atrás
  • Suspender el cobro de tarifas en persona para evitar la interacción con los conductores y trabajadores del subte
  • Distribuir mascarillas, gafas protectoras, y desinfectante a conductores y pasajeros en estaciones cabeceras y en puntos estratégicos de la ciudad
  • Limitar la interacción pasajero-conductor
  • Hacer cumplir el distanciamiento físico
  • Dejar una fila de separación entre asientos
  • Reducir la ocupación máxima y aumentar el servicio en rutas con mucha demanda
  • Instalar barreras físicas (por ejemplo, protectores contra estornudos)
  • Promover el uso de bicicletas, privadas o compartidas.
  • Ofrecer sistemas de movilidad compartida (scooters, bicis) en las paradas de colectivos y estaciones de subte para favorecer la intermodalidad y reducir así la exposición a ambientes cerrados y de proximidad física
  • Desalentar los viajes compartidos.

Tal vez el caso más paradigmático de estos últimos puntos, lo encontramos en la ciudad de Utrecht, en Holanda, donde su estación central dispone de un espacio para estacionar 33.000 bicicletas, y más de 2.000 bicicletas de uso compartido, además de integrar más de 3 líneas de tranvías, 49 de rutas de colectivo y más de 1000 salidas de trenes al día. Los estacionamientos para bicicletas, y las bicis mismas, alientan al usuario a no optar por el transporte público para distancias cortas, lo que descongestiona el sistema en su totalidad.

     

Estación central de Utrecht, Holanda. La amplia oferta de bicicletas públicas y la capacidad de estacionamiento alientan a los usuarios a utilizarlas para viajes cortos.

 

Como quinta intervención táctica, nos parece importante hacer hincapié en la señalización en el espacio público. Ya sea, en la adaptación de límites de velocidad, de los semáforos o también de las recomendaciones que podemos realizar para los transeúntes a pie. Para ello, encontramos muchos casos que podemos utilizar de ejemplo, pero nos quedaremos con la ciudad de Monterrey, en México, que viene realizando una performance de adaptación del espacio público por la pandemia súmamente interesante.

Algunas recomendaciones a tener en cuenta a la hora de señalizar:

  • Ajustar el tiempo del semáforo para favorecer a peatones y ciclistas
  • Presentar la nueva señalización del urbanismo táctico de forma clara y accesible
  • Incorporar las recomendaciones de quedarse en casa, del uso de mascarilla, y del distanciamiento físico en las pantallas y señales de tráfico
  • Reducir los límites de velocidad en la ciudad

    

Señalización táctica urbana para fomentar el uso de barbijo/mascarilla. A la derecha una señal que advierte sobre las nuevas disposiciones del espacio público.

 

En sexto lugar, la adaptación de los comercios que se incorporen a la lista de aperturas resulta fundamental para que la ola de contagios no se dispare a raíz de estas aperturas. La ocupación de lugares al aire libre por parte de mesas, sillas y sombrillas, en conjunto con la utilización de terrazas se impone como una buena alternativa para reducir la aglomeración de gente en espacios cerrados. Respecto a la oferta cultural de cines, teatros y espectáculos, vemos que la crisis del coronavirus ha hecho reflotar una vieja costumbre sesentista: Los autocines pueden ser una buena alternativa si son ubicados en las afueras de la ciudad con una franja de horario nocturna durante los fines de semana, para evitar el caos vehícular. En Uruguay se han adaptado aeropuertos para llevar adelante esta práctica vintage. Nuevamente encontramos que muchas ciudades del mundo están tomando este camino. Buenos Aires autorizó hace poco este protocolo.

A tener en cuenta para la apertura de comercios:

  • Designar los establecimientos de bicicletas como servicios esenciales
  • Ampliar las veredas teniendo en cuenta las colas de los negocios, las nuevas terrazas de los restaurantes y los mercados al aire libre
  • Evitar aglomeraciones
  • Hacer cumplir la distancia física
  • Obligatoriedad del uso de mascarilla dentro de los negocios, y fuera durante los intercambios verbales.
  • Establecer zonas de carga y descarga
  • Eximir de pagos por mesas y sillas en la vereda a los restaurantes y comercios gastronómicos.

      

Comercios gastronómicos utilzan la calle para garantizar el distanciamiento entre los comensales. A la derecha, un recital en República Checa al que el público asistió con su auto para evitar el amontonamiento de gente.

 

Para finalizar, queremos traerles una propuesta innovadora desarrollada por LA NACIÓN donde vemos un tipo ideal de uso del espacio público intervenido por el urbanismo táctico. En él se expone el modelo actual de movilidad y distribución del espacio público urbano en nuestro país, especialmente en Buenos Aires, y se propone una adaptación ambiciosa del mismo, aunque solo haga falta decisión política por el bajísimo costo que suponen las intervenciones mencionadas.

 

 

ESTA ES LA CIUDAD HOY

La distribución prioriza a los vehículos que aún funcionan a combustible fósil y producen polución acústica y atmosférica. Las veredas, angostas, suelen encontrarse al margen, en mal estado, e invadidas por carteles y objetos. Los espacios verdes son escasos.

 

MÁS VEREDA, MENOS CALZADA

Los proyectos para cambiar las ciudades apuntan a ganar espacio a las calzadas, para que los peatones puedan mantener la distancia social.

 

Restringen la circulación de motorizados a un carril, prohíben el estacionamiento y aprovechan espacios inutilizados para crear zonas peatonales o verdes.

 

TACHOS DE BASURA COLGANTES

Las veredas se despejan de objetos que dificultan el paso o el esparcimiento. Los postes de luz se reemplazan por dispositivos colgantes. Y los tachos de basura cuelgan de las paredes. Aparecen más asientos públicos.

 

ADIÓS AL REINADO DEL AUTO

Los vehículos motorizados transitan por una autovía de única mano y son eléctricos, no usan combustible fósil. Los colectivos tienen una parte superior descubierta. (para sumar espacio al aire libre). La velocidad máxima es de 30 km por hora. En las zonas céntricas no se permite el estacionamiento en la vía pública.

 

BICICLETAS Y MONOPATINES

Se multiplica la oferta de bicicletas públicas y se ofrecen estacionamientos para ciclistas. Los monopatines deben ir apoyados contra las paredes o los árboles, no en la superficie de circulación.

 

CONCIENTIZACIÓN

Crece la cartelería de concientización sobre la importancia de la distancia social y los hábitos de higiene. Hay oferta de elementos para la limpieza de los desechos de las mascotas y contenedores de basura con espacio para reciclables.

 

PEQUEÑOS COMERCIOS

Los grandes locales de venta de productos desaparecen. Sobreviven los de tamaño reducido que dan a la calle. Se los modifica para retraer la fachada y sumar espacio público. Aparecen los locales móviles, que ocupan poco espacio, donde se atiende al público y se exhiben muestras. No necesitan tener stock de los productos: se envían a los domicilios de los compradores.

 

GASTRONOMÍA AL AIRE LIBRE

Los locales gastronómicos extienden sus mesas y sillas sobre la vereda. Los clientes utilizan apps para hacer sus pedidos. La oferta de comida se ofrece también en food trucks y kioskos.

 

PLAZAS DE BOLSILLO

Aparecen las plazas bolsillo: espacios generados en las esquinas u otras zonas. Son pequeñas parcelas de pasto con un espacio para sentarse y macetones con arbustos.

(Las ilustraciones y conceptos fueron extraídos de este artículo publicado en la web del diario La Nación)

 

Hasta aquí nuestra selección de intervenciones de urbanismo táctico para adoptar a nivel municipal en la etapa de apertura de la cuarentena por COVID-19. Cabe destacar que muchas de las aquí dispuestas ya están siendo practicadas por muchas de nuestras ciudades, así como también hay otras tantas ideas y opciones que están más divulgadas en otras latitudes. Por supuesto que no hay fórmulas mágicas para reducir los contagios a cero, ni tampoco esperamos que las adaptaciones se realicen de un momento a otro. Simplemente entendemos que gran parte del camino de aperturas graduales recorrido ya no podrá ser desandado, (sea por las inclemencias económicas, o sea por el hartazgo social de la cuarentena) y creemos prudente analizar muchas de las alternativas sugeridas por su escaso costo y alto impacto.

Cualquier sugerencia, duda o consulta al respecto, siempre nos pueden escribir a nuestra casilla de e-mail, info@ideaspanal.org  o mediante nuestro formulario de contacto.

 

 

Fuentes consultadas:
Bloomberg: An Urban Planner’s Trick to Making Bike-able Cities
La ciudad de los 15 minutos, Carlos Moreno.
La Nación: ¿Habrá una nueva Buenos Aires?
Plataforma Arquitectura: “Reimaginando nuestras ciudades después del COVID-19”