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Abril 18, 2020

COVID-19: RADIOGRAFÍA DE LOS ESTADOS

Guillermo A. Belcastro Bäcker – Abogado (U.B.A) Diplomado en Gestión Estratégica de Sistemas de Salud (U.N.S.A.M)

Por mucho que uno se esfuerce cuesta encontrar a lo largo de la historia moderna, un hecho de igual envergadura que afecte casi a la totalidad entera de los países del globo. Podemos intentar y poner como ejemplo dos eventos que sucedieron antes de llegar a la primera mitad del siglo XX como la primera guerra mundial (1914-1918) y la segunda (1939 – 1945), aun así nos quedaríamos cortos para el análisis que se propone desde este artículo y que busca enfatizar en las diferentes tomas de decisiones de diversos estados ante un mismo acontecimiento.

Veamos, en los dos eventos señalados anteriormente vimos como un conjunto de estados tomaban un sinfín de decisiones que respondían a un solo hecho: la guerra, no solo tomaban medidas los estados que participaban del combate sino también -y en menor medida- algunos estados emergentes que habían sido afectados colateralmente en sus incipientes economías y que se veían fuertemente presionados por las potencias beligerantes en cuanto a su toma de posición sobre uno u otro bando.

Ahora bien y por poner un ejemplo, es importante entender que la decisión que tomo el estado argentino el 27 de marzo de 1945 de declárale la guerra a las potencias del eje es imposible de comparar con la misma resolución que tomo el gobierno de Estados Unidos el 8 de diciembre de 1941, luego de un feroz ataque de la armada japonesa sobre una base naval en territorio norteamericano. Razón por la cual se genera la siguiente particularidad: dos estados diferentes toman una resolución en cuanto a un conflicto extranjero que sucede en otro continente, no obstante, uno actúa en forma protagónica como respuesta al ataque sufrido y conforme a su creciente influencia a lo largo y ancho del planeta. Por el contrario, el otro país realiza una declaración que podríamos llamar como “casi testimonial”, por esta razón sería injusto decir que este hecho afecto en aquel presente por igual, y mucho menos que su capacidad de respuesta tanto armamentística como económica ante dicha situación era equiparable.

Habiendo realizado dicha comparación, me interesa enfocarme en lo que respecta a la pandemia desatada por el virus microscópico denominado COVID-19. Dicho virus nos presenta un escenario único en el que, a diferencia del narrado en el párrafo previo, afecta a todos los países por igual.

Señalamos esta última oración en función de que la influencia del virus es trascendental en todo el conjunto de los países, incluso en los africanos, en los cuales se creía que por su clima natural no se verían afectados. El COVID-19 a diferencia de una guerra es invisible, no se lo puede combatir mediante armas o municiones, no tiene cuerpo y por ende no se desgasta físicamente, no hace distinción entre ricos y pobres y mucho menos tiene interés por la economía o la riqueza de los países a los que más golpea.

Hay una sola manera de combatir el virus y es mediante diferentes políticas de estado, es aquí donde quiero ser claro, el COVID-19 dejo expuesto a todos los países en su forma de actuar ante un mismo hecho: su propia propagación. Es ella la que ha generado que podamos casi que tomar una radiografía de las diferentes decisiones que se toman desde la cúpula de los estados, algunos siguiendo su tradición histórica tal el caso de

EE.UU o Reino Unido donde existe una fuerte injerencia de los capitales privados en consonancia con sus desarrollos como nación-imperio como también en China, país donde se registró el primer caso y logro contenerlo a partir de mecanismos estrictamente enlazados con el partido que la gobierna y consecuentemente su historia.

También podemos vislumbrar otros estados que han actuado en sintonía de las potencias anglosajonas en función de la ideología impregnada por su gobierno de turno tales como Brasil o Ecuador.

En el caso de la Argentina podríamos tentarnos en resolver que también actuó conforme a la ideología impregnada por el gobierno nacional de turno al funcionamiento del estado, no obstante, seria menospreciar el diferente trabajo a nivel provincial y municipal que se realiza con funcionarios/as de diferentes signos políticos mediante el cual se visibilizo la presencia del estado sin especular en cuanto a las diferentes influencias que pudiera tener de la banca privada nacional.

También y adentrándonos en un terreno jurídico, la Argentina ha trabajado conforme a su propia constitucional nacional y consecuentemente a los pactos en materia DD.HH que ha suscripto dentro de los cuales se destaca el derecho a la salud y la utilización del máximo de sus recursos para lograr su cumplimiento efectivo.

Ahora bien, un punto de inflexión que cuanto menos merece analizarse es porque países como Italia y España de fuerte tradición en la U.E, así como también Estados unidos e incluso el mismo Reino Unido –con su 1er ministro a la cabeza dos veces afectado por el COVID-19- sufrieron tanto este golpe, ¿Por qué países que uno no dudaría de catalogarlo como “1er mundistas” expresión que rechazo de plano pero sirve para ejemplificar, han sufrido tanto en cuanto el nivel de contagios y la escalada de muertos que aun hoy se produce día a día? Para encontrar una respuesta a ello primero deberíamos hablar de un fenómeno ya conocido por todos: la globalización.

Esta manifestación del virus que dio vuelta al mundo tiene estricta relación con la globalización iniciada simbólicamente con la caída del muro de Berlín en el año 1989, dicha globalización no consiste solo en el flujo de capitales económicos, servicios, materias primas y/o mercadería manufacturadas, sino también con el flujo de personas y comunicaciones. Lo cual genera un escenario ideal para que en este inicio de 2020 se propague una enfermedad como se propaga una noticia falsa mediante el universo de las redes sociales.

De esta forma los conjuntos de los estados empiezan a convivir con la puerta abierta, e incluso aquellos que no se “insertan” en este voraz intercambio son segmentados en un grupo de estados a los que llaman peyorativamente como “proteccionistas”. Naturalmente no todos los países gozan de las mieles de la globalización, es notorio y para nada secreto que desde principios del siglo XIX las potencias mencionadas párrafo arriba han presionado en diferentes continentes para que distintos países se abran al comercio y puedan generar riqueza a costa de su excedente producido. Como efecto colateral son los países con una economía en vías de desarrollo los que ven como su industria nacional decae y consecuentemente crecen las tasas de desempleo, indigencia y mortalidad.

La globalización para estos territorios fue el final perfecto de su película para consolidarse como potencias, estableciendo como necesaria en cualquier carta de presentación de un estado que se diga de llamar moderno una fuerte intervención de capital privado puertas adentro y a una gran disposición para cualquier tipo de intercambio con países del extranjero. Una fórmula que funciono pero que desde hace años comenzó a mostrar grietas y hoy pareciera llegar a su punto limite.

A modo de conclusión y ejemplificación, tomo palabras del presidente Alberto Fernandez, con las cuales se enorgullecía de que haya 3 fábricas en territorio nacional de respiradores artificiales y que su par peruano no pudiera creer esto. Es que esa expresión de sorpresa por parte del presidente de Peru, es hija de la globalización y su única mirada económica.

¿De qué sirve un fuerte sistema de salud conformado en dos de sus tres subsistemas por uno gratuito y universal y otro correspondiente al subsistema de la seguridad social que garantiza salud a todos los trabajadores y trabajadoras asalariados dentro de la formalidad? Cuando lo puedo privatizar y siguiendo las lógicas del mercado que lo pague quien pueda

¿De qué sirve invertir en educación? Cuando puedo cobrarla y asegurarme que aquel ciudadano/a que logre el acceso a un crédito pueda pagarla en forma privada.

¿de qué sirve fomentar con políticas fiscales fabricas nacionales textiles, alimentarias, industriales? Cuando esos bienes los puedo conseguir por la mitad del valor con que el son producidos acá

¿De qué sirve garantizar los derechos, económicos, sociales y culturales? Cuando solo garantizando la libertad de oferta y demanda el dedo meritorcrata del mercado le dará a cada uno lo que merezca.

La gran mayoría de los países que lejos están de ser potencia durante los últimos años han desmantelado su matriz productiva y en mayor o menor medida su sistema de salud y educación. Es por ello que hoy cuando les golpean la puerta a las potencias para proveerse de insumos básicos como: alimentos, barbijos, medicamentos, alcohol en gel y respiradores esa puerta no se abre, cuando los insumos escasean hasta los más liberales parecen volverse proteccionistas. No obstante, las grandes potencias mundiales cuando van a buscar las herramientas necesarias para palear esta crisis se encuentran con que no tienen ese sistema de salud necesario, por el contrario, tienen a un conjunto de inversores, accionistas sin rostros ni nombre que presionan para que la economía siga fluyendo en post de vidas humanas.

El conflicto plantea un escenario en el que por más que Argentina reduzca su número de infectados a 0 le es imposible volver a su cotidianeidad con las fronteras cerradas en un mundo donde la globalización ha alterado sustancialmente el modo de llevar las economías y el comercio. Es por ello más que nunca que la crisis es de corte

internacional y ningún país puede estar tranquilo mientras persistan las infecciones en otros territorios. El único antídoto a esto que aparece en el horizonte es la vacuna, y ya comenzó la carrera para ver quien consigue obtenerla primero.