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Mayo 16, 2020

CIUDADES PARA TODXS: EL DESAFÍO DE UN ENFOQUE DE PLANIFICACIÓN URBANA INTERESECCIONAL

Por Lola Urtubey   

 

El contexto de pandemia mundial ha interpelado la función del Estado en general y a escala mundial. La situación actual hoy nos ubica en un rol de cuestionamiento respecto de cómo actúa el Estado y sus distintos niveles más allá del nacional/federal. En parte, esto tiene que ver con que la emergencia sanitaria a nivel global ha potenciado y recrudecido las desigualdades. También ha dejado al desnudo el nivel de gobierno local cumple un rol importantísimo para tomar medidas que propendan a la morigeración de esas desigualdades de todo tipo. Considero esta una buena oportunidad para repensar el rol de los gobiernos locales y la planificación urbana, para que el diseño de las políticas que se lleven adelante sea pensado en pos de incluir a quienes ya estaban excluidxs previamente a esta crisis mundial.

Cómo funciona nuestra ciudad nos determina. Sencillamente, porque es el entorno que frecuentamos la mayor parte de nuestro tiempo, y donde desarrollamos las actividades de nuestra cotidianeidad –obligatorias y de esparcimiento-. Además, el municipio es la jurisdicción de interacción más directa con la ciudadanía. De este modo, la toma de decisiones para la planificación y diseño urbano resulta de gran incidencia en nuestra realidad. La ciudad en la que vivimos es la que hace en gran parte a nuestra calidad de vida, y por eso, resulta sumamente importante hacer foco en quiénes y cómo las piensan, y cuando nos referimos al cómo, aparece ínsita la pregunta ¿para quienes? Y, como contracara, ¿para quienes no?

Las ciudades en la actualidad están diseñadas por y para hombres. Las estadísticas son las que respaldan esta afirmación: las mujeres ocupan solo el 10% de los puestos de trabajo que implican toma de decisiones en los principales estudios de arquitectura de todo el mundo. Además, constituyen únicamente el 24,3% de lxs integrantes de los organismos parlamentarios a nivel global . Esto es solo una muestra de la falta de representatividad de las mujeres y disidencias en la toma de decisiones en general en la política, y en particular en el ámbito urbano.
De este modo, que una mayoría masculina sea la que diseña una ciudad y la que toma las decisiones sobre cómo gestionarla, hace que los centros urbanos sean principalmente idóneos para un estereotipo de hombres cis heterosexuales.

Por otro lado, son concretas las dificultades que hallan, por ejemplo, las mujeres en el día a día, en su ciudad. Estas radican, entre otras, en la imposibilidad de trasladarse de manera segura y en el transporte que ellas elijan -incluso a pie- de un lugar a otro sin restricción horaria, la utilización de espacios públicos abiertos e incluso de baños públicos en cualquier establecimiento de circulación masiva. La reducción en los viajes en transporte público, restringe claramente oportunidades de toda índole, y esta reducción, está estrechamente ligada con la percepción femenina de seguridad personal. Teniendo en cuenta que a las ciudades las piensa una hegemonía masculina que no se enfrenta a estas dificultades, no resulta paradójico que estas pasen absolutamente inadvertidas.

Las ciudades en la actualidad están diseñadas por y para hombres. Las estadísticas son las que respaldan esta afirmación: las mujeres ocupan solo el 10% de los puestos de trabajo que implican toma de decisiones en los principales estudios de arquitectura de todo el mundo. Además, constituyen únicamente el 24,3% de lxs integrantes de los organismos parlamentarios a nivel global . Esto es solo una muestra de la falta de representatividad de las mujeres y disidencias en la toma de decisiones en general en la política, y en particular en el ámbito urbano.
De este modo, que una mayoría masculina sea la que diseña una ciudad y la que toma las decisiones sobre cómo gestionarla, hace que los centros urbanos sean principalmente idóneos para un estereotipo de hombres cis heterosexuales.

Sin embargo, las mujeres y las disidencias sexuales y de género no son lxs únicxs afectadxs por esta planificación urbana sesgada a las posibilidades de algunxs. Las políticas locales sectorizadas, destinadas a determinados grupos sociales per se -mujeres, personas migrantes, con discapacidad, LGTBI, jóvenes, pueblos originarios, etc.- que, es sabido, son atravesados por ejes de desigualdad, permiten focalizar la atención en determinadas realidades, pero muestran ciertas limitaciones. Y es porque esas realidades surgen mucho más complejas que la mera categorización de la población en distintos grupos –como si cada persona formara parte únicamente de uno de ellos de manera exclusiva y autónoma-, y porque finalmente vuelven a construir un “sujeto estándar”. En definitiva, tanto la ciudadanía pensada a nivel general, como la categorización de grupos específicos atravesados únicamente por un eje de desigualdad implican una lectura simplista de la realidad de esa ciudad. A modo de ejemplo: No somos únicamente “mujeres”, “niñxs”, “adultxs mayores” o “personas con discapacidad”, sino que somos una combinación de varios esos grupos, y en simultáneo.

Para poder pensar estrategias y soluciones que vuelvan a las ciudades espacios inclusivos, proponemos que la planificación urbana se lleve adelante desde un abordaje interseccional, que acuñe las distintas identidades sociales y que permita hacer una lectura de las necesidades de todas ellas de forma simultánea. Este abordaje nace como una crítica al movimiento feminista en Estados Unidos, a finales de la década del 1990 por parte de activistas y académicas negras, tales como Kimberlé Crenshaw y Patricia Hill Collins. En este contexto, surgían marcadas diferencias en función de la cuestión étnica, específicamente con las activictas negras dentro del movimiento. Para la teoría interseccional, el desafío consistió en la posibilidad de entrecruzar ejes, en este caso, (género-etnia).

De este modo, la interseccionalidad aparece para revelar la existencia de diversas identidades que coexisten e interactúan de múltiples formas y a la vez, pudiendo detectar de este modo distintos ejes de desigualdad. La lectura de estos ejes es dinámica respecto del contexto concreto en el que estas identidades se encuentran. Este abordaje a nivel local permitirá tomar decisiones desde una perspectiva multidimensional, y propenderá a que se visibilicen las distintas complejidades y especificidades de cada uno de estos grupos, y de este modo nos permitirá identificar políticas que han sido llevadas adelante y que encajan con patrones/estereotipos, para pensar en otras distintas.

Entonces, llegamos a la pregunta del millón: ¿Cómo aplicar la perspectiva interseccional en el ámbito local? El desafío que enfrentan las autoridades locales para poder pensar una ciudad para todxs, es también poder preguntarle a quienes residen allí qué dificultades identifican a la hora de desarrollar la vida diaria en su ciudad. No existe un recetario de prácticas a adoptar, ni lineamientos a seguir. Las soluciones que han tenido éxito en una ciudad pueden no tenerlo en otras. El proceso consiste en investir al territorio de las características y particularidades de las personas que lo habitan. Trabajar en conjunto universidad, gobierno local y sociedad civil acarrea muy buenos resultados.

¿El punto de partida? Siempre se empieza por casa. Indagar en la propia estructura municipal y cómo los equipos protagonistas de la praxis de las políticas locales lleva adelante la labor diaria de gestionar la ciudad. Rever, en este punto, cómo funcionan las dinámicas internas de trabajo dentro de la administración de la ciudad. No habrá posibilidades de aplicar una perspectiva interseccional si no se explora respecto de esta cuestión. ¿Son, en consonancia con las estadísticas, quienes toman las decisiones respecto de la gestión, mayoritariamente hombres? ¿Hay mecanismos administrativos aceitados que permitan denunciar situaciones de violencia de género en el marco institucional-municipal? ¿Existe un protocolo generado para adoptarse ante ese tipo de situaciones? ¿Hay trabajadores municipales con discapacidad? ¿Están ellxs en la órbita de la toma de decisiones? ¿Existen equipos representativos de la realidad municipal en su totalidad? Los interrogantes son infinitos. Cada ciudad deberá ejercitar los propios, en función de su realidad socio-cultural.

 ¿Cómo aplicar la perspectiva interseccional en el ámbito local? El desafío que enfrentan las autoridades locales para poder pensar una ciudad para todxs, es también poder preguntarle a quienes residen allí qué dificultades identifican a la hora de desarrollar la vida diaria en su ciudad. No existe un recetario de prácticas a adoptar, ni lineamientos a seguir. Las soluciones que han tenido éxito en una ciudad pueden no tenerlo en otras. El proceso consiste en investir al territorio de las características y particularidades de las personas que lo habitan. Trabajar en conjunto universidad, gobierno local y sociedad civil acarrea muy buenos resultados.

En este punto, cabe destacar el proyecto “Nocturnas” (2017) en Barcelona, Catalunya: este proyecto de investigación feminista analizó de qué forma el urbanismo y el género afectan a la vida cotidiana de las mujeres que trabajan de noche, pero hicieron foco en un sector totalmente invisibilizado hasta el momento, y que forma parte nada más y nada menos que del empleo local. Uno de los aspectos del estudio ponía de manifiesto la forma en que la mayoría de protocolos contra las agresiones y el acoso sexual en espacios de ocio nocturno no tienen en cuenta a un grupo clave totalmente omitido a la hora de brindar soluciones: las trabajadoras de la limpieza vial empleadas por los distintos ayuntamientos del área metropolitana de Barcelona. En el marco de esta investigación, se dio lugar a que las trabajadoras puedan expresar la manera en que se sienten. De este modo, manifestaron sentirse inseguras y haber sufrido acoso y agresiones en los desplazamientos que deben realizar a diario, e incluso exhibió que estas mujeres ni siquiera estaban previstas dentro de los protocolos, teniendo en cuenta que eran pensados mayoritariamente para usuarias del transporte público. Las trabajadoras de la limipieza vial no necesariamente están trasladándose a su hogar de vuelta, sino que están trabajando para la esfera municipal.

Por otro lado, para el diseño de estas políticas interseccionales siempre es necesaria la realización de un diagnóstico de las particularidades de la ciudadanía. Esto es impensable sin el desarrollo de una metodología de investigación cuanti y cualitativa. Para diseñar una política ajustada, resulta sumamente útil preguntarse cuál es la problemática a abordar, a quién afecta concretamente, cómo repercute en la realidad de esos grupos en relación con los distintos ejes de desigualdad, y cuáles son los cruces entre esos ejes. Es indispensable tener en cuenta para lograr resultados interseccionales la heterogeneidad de la ciudadanía. Para eso, una buena herramienta son los Relief Maps o Mapas de Relieve, también llamados “mapa de la experiencia”. Los Relief Maps o mapas de relieves sirven para recoger datos sistematizados sobre la experiencia de los ciudadanxs para estudiar las desigualdades sociales a partir de un método analítico, con el objetivo de conceptualizar la interseccionalidad. Para eso resultan clave las posibilidades que aportan las nuevas tecnologías. El análisis se hace desde una perspectiva de tres dimensiones: la social (identidad de género, estrato social, etnia, rango etario, entre otros), la geográfica (lugares de la vida cotidiana) y la psicológica (efectos sobre las emociones). Los Relief Maps devuelven un reflejo de este dinamismo entre posiciones, lugares y emociones.

La escasez de representatividad de las distintas subjetividades, configura un problema político integral de todos los niveles de gobierno que sin duda debemos preguntarnos cómo resolver en nuestro país. Pero en lo relativo a la planificación en el ámbito urbano -que nos atañe en esta oportunidad- la implementación de instancias participativas de la ciudadanía en la toma de decisiones del espacio, resulta de más simple ejecución encontrando mecanismos de interacción de los gobiernos locales con la ciudadanía. El desafío es amplio y en el contexto actual, resulta imprescindible preguntárselo. Una mirada interseccional sobre las ciudades implica pensar otras formas de vivir la ciudad y centrarse en qué necesitan sus habitantes, y de qué manera quieren habitar y relacionarse con otrxs.

[1]  Handbook for Gender-Inclusive Urban Planning and Design, World Bank Group, Febrero 2020.

[2]  INFORME NOCTURNAS SOBRE LA VIDA COTIDIANA DE LAS MUJERES QUE TRABAJAN DE NOCHE EN EL ÁREA METROPOLITANA DE BARCELONA, https://issuu.com/punt6/docs/nocturnas_castellano