Close

Julio 23, 2020

BIG DATA: EL ROL DEL USO DE DATOS DURANTE LA PANDEMIA

Los datos que recogen los diferentes dispositivos pueden servir para combatir y anticipar situaciones en la lucha contra la pandemia.

Durante la pandemia por el nuevo coronavirus la tecnología se convirtió en un importante aliado para recolectar datos e información para combatir a la enfermedad.

En este contexto, el sociólogo argentino Sebastián Halperín y el especialista en Ciencias Políticas, Pedro Antenucci, del grupo Vuelta de tuerca, elaboraron un informe titulado Big Data y COVID: ¿datos para qué́?

El trabajo académico reflexiona sobre el uso de Big Data en el contexto sanitario. “Los datos no son buenos ni malos en sí mismos y el Big Data no es otra cosa que grandes volúmenes de información procesada gracias a la mayor capacidad que dan las nuevas tecnologías”, establece el documento. Hoy, las búsquedas en Google, los posteos en Twitter y hasta las mediciones de los termómetros inteligentes pueden predecir focos y picos producidos por el SARS-CoV-2.

En ese sentido, los especialistas conversaron con El País sobre la importancia de analizar este tipo de información. “Cuando hablamos de Big Data durante una investigación debemos ser conscientes que se trata de una herramienta de información para optimizar los procesos de toma de decisiones”, explicó Halperín.

“Los datos no son buenos ni malos en sí mismos y el Big Data no es otra cosa que grandes volúmenes de información procesada gracias a la mayor capacidad que dan las nuevas tecnologías”

El especialista aseguró que en este contexto de emergencia sanitaria, la herramienta sirve para el análisis de escenarios y permite crear modelos predictivos para identificar áreas de contagios. La explosión de los casos en Nueva York, por ejemplo, fue anticipada por un aumento de los tuits sobre COVID-19 una semana antes, y también las mediciones de los termómetros y las búsquedas en Google tuvieron un pico, según registró un algoritmo de la Universidad de Harvard. Luego anticipó los brotes de Nebraska y New Hampshire.

Por su parte, Pedro Antenucci explicó que analizaron de forma comparada lo que pasó con esta pandemia y lo que sucedió en el caso del MERS, una enfermedad anterior que ya había afectado a Asia. El trabajo demostró cómo gracias a datos, como las tendencias de Google y otros rastreadores de búsquedas, se pueden predecir la aparición de brotes.

Datos y privacidad

Ante este tipo de herramientas surgen dudas sobre qué hacen los gobiernos con los datos recolectados. El artículo señala que “en Polonia, Rusia, México, Corea del Sur, Estados Unidos, entre otros países, se levantaron voces en contra del uso de estas herramientas, ya que los datos pueden ser usados para otros fines por gobiernos, fuerzas de seguridad o empresas”.

En ese sentido, Sebastián Halperín sostuvo que, usualmente, el manejo de los datos es visto como un “cuco” y un gobierno puede monitorear todas las acciones a través de los dispositivos móviles. “Tal vez tiene más difusión este cuco que todo un montón de resguardos que también se adoptan”, afirmó.

Y agregó: “Un paradigma es el caso de la Unión Europea donde hay compromisos establecidos respecto al uso de información que tienen que ver con establecer una fecha de caducidad y qué datos se puede trabajar de manera anónima”. Ante la pregunta de si los datos pueden manipularse dijo un categórico “por supuesto”. Y añadió que “hay gobiernos autoritarios que pueden hacerlo, pero también existen resguardos para que eso no suceda. La idea es despejar un fantasma y remarcar que existen compromisos institucionales a gran nivel, como son los programas de Big Data”.

Coronavirus en Latam

Los especialistas analizaron las distintas tecnologías que pusieron a disposición los gobiernos y descubrieron que los países que sufrieron brotes al comienzo de la pandemia como Japón, Hong Kong o Singapur son los más avanzados en estos aspectos.

Respecto a las aplicaciones de los gobiernos de latinoamérica,  Antenucci destacó la desarrollada por el gobierno uruguayo, Coronavirus UY: “Es interesante sobre todo en el contexto de América Latina. El componente más innovador que tiene es haber incorporado el desarrollo de Google y de Apple, la API, para hacer el rastreo de los contactos a través de Bluetooth”. Señaló que es “muy transparente”, dado que el código fuente de la aplicación está disponible en internet y además solicita permisos a los usuarios para obtener información.

Consejos a la población

 “Un consejo es ver cuáles son las herramientas que las autoridades sanitarias o los gobiernos ponen a disposición”, destacó Pedro Antenucci. Además, sugirió informarse sobre cuáles son los permisos o las cuestiones que requieren para habilitarlas.

También sugirió “participar del debate público” que sucede a nivel global. “Hay que saber qué información es razonable dar a las autoridades, bajo qué condiciones para que y la manera de hacer eso es enterándose”, concluyó.

 

Fuente: ElPais.UY